Hermín Sorovira

Revelado en cuarto oscuro: química, tiempos y paciencia

Taller de revelado analógico en el espacio de la galería

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

El cuarto oscuro de la galería tiene cuatro piletas y dos ampliadoras. Eso marca el ritmo de todo: se trabaja con grupos chicos porque cada persona necesita su espacio junto a la pileta y su turno en la ampliadora. No es un taller para mirar desde afuera.

La propuesta arranca con película blanco y negro, tanto 35 mm como medio formato, y avanza por el proceso completo: carga del tanque, preparación de químicos, revelado, paro, fijado, enjuague y secado de la copia. Cada paso tiene su tiempo y su temperatura, y ahí es donde se gana o se pierde la imagen.

Química, temperatura y agitación

La temperatura del revelador condiciona todo lo que viene después. Un grado de más o de menos cambia el contraste, y si no se controla, el negativo sale denso o lavado sin que uno entienda por qué. Por eso el taller insiste en medir antes de empezar y en anotar cada parámetro: temperatura, dilución, tiempo de revelado, cantidad de agitación.

La agitación es la parte que más se descuida. Agitar de más sube el contraste y genera bordes duros; agitar de menos deja zonas subreveladas y veteados. Se practica el ritmo de inversión del tanque hasta que sale parejo, sin pensar. Ese gesto repetido es lo que después permite repetir un resultado en casa.

También se revisan los errores que aparecen siempre: subrevelado por tiempos cortos, veladuras por luz parásita que entra cuando se abre el tanque antes de tiempo, y manchas por enjuague insuficiente. Ver el defecto en la copia y poder rastrearlo hasta el paso que lo causó es la parte más útil del recorrido.

Qué se lleva cada participante

Al terminar, cada persona sale con una copia propia y con un registro escrito de los parámetros que usó. Ese papel es lo que permite volver al mismo resultado sin depender de la memoria ni de la suerte. La idea no es que la copia salga perfecta la primera vez, sino que se entienda qué se hizo y por qué.

El taller forma parte de las actividades que la galería organiza alrededor de sus muestras rotativas. Si querés ver primero el resultado de este tipo de trabajo en sala, podés recorrer las exposiciones vigentes o escribirnos por la agenda de aperturas para consultar la próxima fecha del taller.

Curaduría

Hermín Sorovira

Define el criterio de la sala y elige qué copias entran al montaje. En este taller su papel es revisar junto a cada participante la hoja de contactos y explicar por qué una toma funciona y otra no, sin corregir el ojo ajeno.

Acompañamiento técnico

El equipo de la galería

Se ocupa de la química, la temperatura de los baños y el orden de las piletas durante la jornada. También lleva el registro escrito de tiempos y diluciones que cada persona se lleva al terminar.

Sala

Montaje y luz

Quien arma la sala ajusta la iluminación puntual sobre las copias y redacta los textos breves que acompañan el recorrido. Es el mismo criterio que se aplica a las muestras rotativas cada seis semanas.

Participantes

Grupo reducido

El cupo es chico porque el cuarto oscuro tiene cuatro piletas y dos ampliadoras. Trabajar de a pocos permite que cada persona cargue su tanque, agite a tiempo y se lleve una copia propia sin apuro.

Si querés conocer el proceso antes de anotarte, podés escribirnos y consultar por la próxima apertura del taller.

Consultar disponibilidad

Revelado en cuarto oscuro: química, tiempos y paciencia

Taller de revelado analógico en el espacio de la galería, pensado para quien ya disparó un rollo y todavía no se animó a procesarlo.

El taller trabaja con película blanco y negro de 35 mm y medio formato. La atención está puesta en la temperatura de los químicos y en los tiempos de agitación, que son los dos puntos donde más se arruina un negativo sin darse cuenta. Se revisan los errores que aparecen siempre: subrevelado, veladuras por luz parásita y manchas por enjuague insuficiente. Cada participante sale con una copia propia y con un registro escrito de los parámetros usados, para poder repetir el resultado en su casa. El cupo es reducido porque el cuarto oscuro de la galería tiene cuatro piletas y dos ampliadoras, y con más gente el trabajo se vuelve una fila.

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

Revelado en cuarto oscuro: química, tiempos y paciencia

Taller de revelado analógico en el espacio de la galería

El cuarto oscuro de la galería tiene cuatro piletas y dos ampliadoras, y por eso el cupo se mantiene corto. Trabajamos con película blanco y negro de 35 mm y de medio formato, revisando la temperatura de los químicos y los tiempos de agitación uno por uno. La idea no es salir con una copia perfecta, sino con una copia propia y un registro escrito de los parámetros usados, para poder repetir el resultado en casa.

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

Carga del tanque y primeros minutos

Antes de apagar la luz se ordena todo sobre la mesada: tanque, espiral, tijera y el negativo cortado en tiras manejables. La carga se hace a oscuras y con las manos secas, porque cualquier humedad arruina el deslizamiento de la película en la espiral. Los primeros minutos del revelador son los que más se sienten: si la temperatura sube un grado o dos, el contraste cambia y no hay forma de corregirlo después.

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

Química, temperatura y agitación

Revelador, baño de paro y fijador se preparan con agua a temperatura controlada y se rotulan con la fecha del día. La agitación se hace por inversión suave, con un ritmo constante que se anota en la planilla. Los errores más comunes aparecen acá: subrevelado por quedarse corto con el tiempo, veladuras por luz parásita que entra por una rendija, y manchas blancas por enjuague insuficiente entre baños.

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

Secado, corte y registro de parámetros

El negativo se cuelga con pinzas en un lugar sin corrientes y se deja secar sin apuro; tocar la emulsión húmeda deja marcas que después se ven en la copia. Cuando está seco se corta en tiras de seis cuadros y se guarda en fundas. Cada participante se lleva su planilla con dilución, temperatura, tiempo y tipo de agitación, además de la copia que haya elegido del rollo que reveló.

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

De la tira de negativos a la copia

Con el negativo ya seco se pasa a la ampliadora: se elige un cuadro, se prueba el encuadre y se hacen tiras de prueba con distintos tiempos de exposición. La luz roja de seguridad permite ver el papel sin velarlo, aunque conviene no dejarlo demasiado tiempo expuesto. El revelado de la copia sigue el mismo cuidado que el del rollo, con la diferencia de que acá el resultado se ve aparecer sobre el papel blanco.

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

Anotar para poder repetir

La parte menos vistosa del taller es también la más útil: escribir lo que se hizo. Dilución del revelador, temperatura real del baño, segundos de agitación, marca de la película y del papel. Sin ese registro, cualquier resultado que salga bien queda como casualidad. Con el registro, en cambio, se puede volver a intentar en casa y ajustar de a una variable por vez, que es la única forma razonable de aprender revelado.

Cuarto oscuro con piletas de revelado, tanques de película y luz roja de seguridad

Qué se lleva cada participante

Al terminar la jornada cada persona sale con una copia propia y con la planilla de parámetros del rollo que reveló. No se promete una imagen impecable: se promete entender qué pasó en cada paso y por qué. El cupo reducido responde a las cuatro piletas y a las dos ampliadoras del cuarto oscuro, que no permiten trabajar con más gente sin que se arme cola en cada baño.

Consultas sobre el taller de revelado

Revelado en cuarto oscuro: química, tiempos y paciencia

Si querés anotarte en el taller de revelado en cuarto oscuro, o si tenés dudas sobre los materiales que se usan durante la cursada, podés escribirnos o llamarnos directamente. Respondemos cuando podemos, sin prometer plazos: el equipo que atiende el teléfono es el mismo que monta las muestras y acompaña las visitas guiadas, así que a veces la respuesta tarda un poco más de lo que uno esperaría.

Correo hello@herminsorovira.com

Sirve para consultar por el cupo del taller, por los formatos de película que se trabajan o por cualquier duda sobre el material que hay que llevar.

Teléfono +54 11 4224-0221

Si preferís hablar antes de escribir, este es el número de la galería. No hay un horario fijo de atención telefónica, así que si no atendemos, conviene dejar el mensaje por correo.

Dirección postal

Av. Corrientes 1386, Piso 4, Oficina 402, Edificio Tornquist, C1043 Buenos Aires

Es la dirección que usamos para correspondencia y consultas escritas. No es un punto de entrega ni un local de atención al público.

Antes de escribir, puede servir revisar las políticas del espacio o los términos de uso, donde están las condiciones generales del taller y de las visitas. Si tu consulta es sobre una muestra puntual, aclaralo en el asunto del correo: así la derivamos a quien la está montando.

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